
Cuando una térmica o un disyuntor saltan, la instalación está avisando que existe una condición que debe revisarse. No siempre se trata del mismo problema: la térmica suele actuar frente a sobrecargas o cortocircuitos, mientras que el disyuntor responde ante fugas eléctricas.
Una térmica puede dispararse si hay demasiados artefactos conectados al mismo circuito, si un equipo consume más de lo previsto o si existe un cortocircuito. En cambio, un disyuntor puede saltar por humedad, fuga en un electrodoméstico, problemas de aislación o fallas en la instalación.
El error más común es volver a levantar la llave una y otra vez sin revisar qué originó la falla. Eso puede empeorar el problema o aumentar el riesgo de recalentamiento.
Para resolverlo correctamente, conviene identificar qué circuito falla, qué artefactos estaban en uso y si el problema ocurre siempre en el mismo sector.
Un electricista puede medir, revisar el tablero y detectar si corresponde reparar un punto, cambiar una protección o reorganizar la instalación.
- Sobrecarga en un circuito
- Cortocircuito en un artefacto
- Llave térmica mal dimensionada
- Fuga eléctrica
- Humedad
- Falla de aislación




